Disfrútelo que pa'eso vino


Calor húmedo. Mediodía de una jornada de pesca nula en el Alto Paraná. El desorden de la lancha, hacía incómodo pescar desde allí. Bolsos llenos de ropa, cajas abiertas, cañas en sus fundas desplegadas mostraban el desbarajuste provocado por la mala pesca y el calor.

Estaban aturdidos, cansados de pasear tozudamente sus señuelos. El trolling es tedioso y desgastante. Tanto habían esperado esa salida alimentada por fantasías y comentarios en casas y revistas especializadas, que cada uno, necesitaba pescar uno que lo justificara.

Llegó el mediodía y con él el alivio. Comieron como pudieron, acomodaron el desorden y se prepararon para comer algo.

¿y ahora que hacemos? preguntó el chabón que nunca imaginó la desazón de cinco horas en el río sin sacar un grande.

Era la primera vez que venía al Paraná y solo tenía imágenes de las revistas especializadas. Durante diez horas había escuchados mil anécdotas sobre capturas de los grandes. No alcanzaba a entender como esas dos eminencias de la pesca del alto Paraná, mas un experto guía, habían fracasado toda una mañana. ¿y ahora que?.  La respuesta no tardó. Le pasaron una heladera portátil y unos vasitos de plástico que se apilaban dentro de un bolsón de lona impecable. El guía, aliviado por no tener que cocinar pescado, solo pensaba en lo bueno que traían los turistas, delicias que  solo veía en esas ocasiones.

Para los del lugar, los pescadores son solo turistas a tolerar, solo porque falta laburo. Caso contrario, serían más hostiles. El guía correntino, da servicio y si se los analiza no enseñan  nada para que resulte indispensable contar con la presencia de ellos. A preguntas concretas, contestan con frases cortas e imprecisas.

¿Hay surubí?

PUEE ZER

¿Pescaremos algunos dorados?

ZI ,ZI SI LO ENCONTYAMO.

En cambio, se transforman cuando el peligro acecha.
   
-    NO NOS VAMO A LARGAR HAZTA QUE EL DEL EJTE AFLOJE.
-    SIENTESE Y QUEDESE QUIETO HAJTA QUE ATRAQUEMOS
-    NO SE META EN EL PLAYADO QUE PUEE HABE RAYAS.

El guía correntino es respetuoso y no se mimetiza con los turistas. Eso si, SON FELICES LOGRANDO QUE UN NIÑO PESQUE. Les trae el grato recuerdo de sus primeras capturas.

El muchacho abrió el bolso y sacó una longaniza olorosa de un recipiente plástico. Mientras la pelaba, pensaba que el guía podía estar equivocándose a propósito. Seguramente le molestaría que vinieran de BUENOS AIRES, a despojar de pescados el Río. ¡ El Paraná es de ellos.

Sacó una tabla de madera gruesa y con presteza, cortó una longaniza en rodajas. ¿Se puede pescar algo acá?

Si, alguna boga, algún doradillo, fue la respuesta rápida de uno de sus colegas. Sacó de su caja una línea de mar, de anzuelos de pata corta, abertura ancha y armó una caña menor. Encarnó con dos cuadraditos de longaniza y tiró.

¿Puede picar algo con longaniza , le preguntó al guía.

Pacù, puee zer, fue la respuesta lacónica.

De repente el nylon se aflojó, por lo que pensó que la, lancha se había movido, solo le dio un par de vueltas al reel.  Sintió algo en la punta de la caña, pero fue mínimo para que le dieran importancia. El pacú se vio atraído por el ruido del agua. Su olfato le indicó la presencia de algo oloroso y se volcó hacia el fondo. Sin atacarla, la puso entre sus dientes cuando notó algo duro, mordió con furia y quiso escupir el bocado. Un violento tirón casi le arranca la caña de la mano. La estrella estaba floja, lo que permitió que el reel largase nylon. Buscó profundidad como defensa natural. De repente, todos se pararon.

-    Gueeno, un pacuzito pa empezar…no eztà mal, dijo el guía.

La primera reacción fue tirar hacia atrás y recoger.

No ze apure que le puede cortar el anzuelo como un vidrio, manténgalo y disfrute que pa eso vino. 

Supo que ese era su momento UNICO Y ESPECIAL Y DECIDIO SENTIRLO COMO NUNCA.

El pacú, embravecido, cabeceaba hacia ambos costados. Cuando dejaba de esforzarse era arrastrado hacia atrás con movimientos lentos que lo elevaban.

En un momento, agotado ya, vio la panza blanca de la lancha. Primero vio mucha luz y luego una fuerza increíble que lo traspasaba por el medio.

Por último un golpe en su cabeza chata hizo que todo se oscureciera.

Gritos alegres, exclamaciones envidiosas y palmadas en la espalda eran recibidas cuando aún el pacú seguía en manos del guía.

Culo de principiante, dijo uno de ellos.

Siempre pesca el más boludo, dijo el otro entre palmadas y risas nerviosas

Ambos miraban embelezados la belleza tornasolada del pacú.

-    Paese que el patyòn ya ejun pescador, no un ariraí.

Sin darse cuenta, estaban haciendo lo que un pescador deportivo debe hacer, buscar el pez disfrutar de la pesca  Un pescador deportivo es QUIE BUSCA SACAR AL PEZ QUE QUIERE, TIENE LA INFORMACION Y LA TECNICA.

Interrogado el guía sobre el pacú dijo: come fruta, ingà, ubajay y hojas pero si no hay , come e todo. La longaniza le gusta por el olor a pimienta
                                                                                                   
¿ y qué es el ariraí?, preguntó el que había capturado el pacú.

Ej un lobito que mata y traga el pescado pa su hambre.

La teoría de que el guía los engañaba, se  había disipado y nunca olvidaría esta frase llena de sabiduría que lo había transformado en UN GOZADOR de la pesca y no en un hambriento ariraí.

¡MANTENGALO Y DISFRUTE, QUE PA ESO VINO.

Enrique Gómez




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