Como será de buena esta temporada de pejerrey en las encadenadas de la ruta 2 que luego de muchos años volvimos a pescar en la mítica laguna de Chascomús.
Qué cambiado está todo!. No se si será bueno para los pescadores pero el paso del tiempo y la modernidad son así, no hay vuelta atrás y solo cabe recordar (con o sin añoranza) lo que era y lo que es.
El asunto es que debido a los datos recabados de amigos que hicieron punta partimos el jueves 5 de mayo, bien temprano. Paramos como siempre en lo de Jorge Lopez, el biguá en su nuevo local del kilómetro 71. La amabilidad de siempre y el dato fresco y desinteresado de este gran pescador e incansable buscador de los mejores lugares de pesca para informar de la mejor manera a sus amigos y clientes.
Luego vinieron las medialunas en Atalaya y el trayecto final hasta la laguna. Un dato curioso, no pudimos reservar bote. Increiblemente no nos pudimos comunicar con los teléfonos más comunes para tal menester, ni el el náutico ni en el club de pescadores conseguimos que nos atendieran así que fuimos sin reserva, y nos fue bien. En el camping Del Sol conseguimos un buen bote y la amabilidad de Nicolás para atendernos y velar por nuestra seguridad. Recomendable, los teléfonos del camping son: 54 011 (15) 6392 9342 Nextel ID: 714*4864.
Embarcamos y salimos en busca de los flecha de plata. Hacía tanto tiempo que no íbamos y es tan grande la laguna que dudamos hacia donde ir, nos decidimos por la costa donde nacía el viento, justo frente al embarcadero del camping.
Ya en el trayecto vimos varios pequeños pejerreyes saltar a nuestro paso, probablemente asustados por la embarcación. Al ver tanto pejerrey chico nos decidimos por anzuelos grandes (2/0 y 3/0) y mucha carnada, sabíamos que erraríamos muchos piques pero también que sacaríamos los más grandes. Y así fue. Muchos piques errados, muchas corridas feroces que presuponen la ansiedad de la juventud. Pero no nos quejamos, era nuestra elección y no nos fue tan mal.
El clima estuvo excelente y aunque faltó un poco de viento para que el agua se moviera más la pesca estuvo entretenida y los tamaños muy decentes, varios entre los 33 y 38 cms. alguno incluso un poquito más grandes.
Curiosamente y contra lo que pensábamos, la pesca fue más importante cuando estuvimos anclados y por el centro de la laguna. Mucho más pobre cuando gareteamos.
La carnada más rendidora fue la mojarra chica, aunque un par de los más grandes salieron con el clásico "sanguchito" de mojarra y filet, en este caso de pejerrey (tuvimos que sacrificar uno pequeño porque se tragó el anzuelo y no hubo forma de sacárselo sin lastimarlo). Ni un solo dientudo en todo el día, así que la pesca con esta carnada quedó para otra oportunidad.
Los equipos fueron estandar para lagunas, con Mario probamos unas cañas nuevas marca Omoto de 4,20 mts. buenas aunque para mi gusto un poquito rígidas. Multifilamento en mi caso y en el de Alberto, Mario usa siempre monofilamento de nylon. Es cuestión de gustos, entre pescadores estandard no hay grandes diferencias, quizás entre los que gustan de los concursos pueda haber alguna ventaja usando uno u otro elemento, no es el caso de la mayoría de los pescadores.
Quedaron muchos lugares por recorrer y varias técnicas y carnadas para probar, seguramente volveremos pronto porque la laguna amerita redescubrirla, ojalá vuelvan aquellos tiempos dorados.
Héctor Gugliermo